Antropología social



Antropólogos en uniforme de combate

A lo largo de su historia la antropología ha debido lidiar con su ‘pecado de origen‘ que fue el de haberse consolidado como disciplina del campo científico en pleno desarrollo, y con la bendición, de las políticas colonialistas de la Europa decimonónica y la naciente potencia norteamericana.

La antropología fue, sin lugar a dudas, una de las tantas herramientas de esa expansión y administración colonial que afectó fundamentalmente a los pueblos de Africa y Asia. Su hegemonía no sólo se manifestaba en las relaciones asimétricas de poder entre el investigador y su objeto de estudio (y bien digo objeto y no sujeto), sino también en relaciones de fuerza más palpables como la de formar parte de una expedición militar.

Esta relación entre ejércitos, políticas militares y antropólgos ha sido una práctica no poco frecuente en los países centrales con proyectos expansionistas; aunque valga puntualizar que al interiror del llamado Tercer Mundo también hubo lo suyo.

Si bien figuras como la de Franz Boas rechazaron públicamente la colaboración profesional con organismos de inteligencia de Estados Unidos durante la Primera Guerra Mundial, hubo quienes decidieron involucrarse a pleno en ese tipo de intercambios.

Evans-Pritchard construye su famoso trabajo Los Nuer sobre la marcha, en plena Segunda Guerra, de una expedición punitiva de las fuerzas militares inglesas en un Sudán disputado con los italianos. El propio Evans-Pritchard era parte de la Sudan Auxiliary Defence Force cuando da forma a su etnografía. Ruth Benedict, como lo demuestra su obra El crisantemo y la espada, participó activamente en la elaboración de informes respecto a la cultura japonesa para el Ejército estadounidense. Por su parte, las oficinas de Servicios Estratégicos y de Información de Guerra de este último país acogió la colaboración de no pocos antropólogos.

La entente, en la década de los 50, entre la Asociación Antropológica Estadounidense (AAA) y la Agencia Central de Inteligencia (CIA), sin olvidar la fallida Operación Camelot y otras acciones no menos escandalosas para operaciones militares encubiertas en Vietnam y Sudamérica, fueron algunas de las tristes páginas que escribió la disciplina en tiempos recientes, cuando desde sus filas se apoyaron causas de, por lo menos, dignidad inverosímil.

Hechos como los citados, a los que se suma actualmente el programa del Congreso estadounidense Pat Roberts Intelligence Scholars Program (PRISP), que acoge, entre otros, a estudiantes de antropología de las universidades de los Estados Unidos para tareas de espionaje para el gobierno, han provocado profundos debates; llegando la Asociación Británica de Antropología Social a juzgar como éticamente peligrosas ciertas becas y programas de estudio. Estas controversias han dado paso a la desesperada crítica posmoderna conta el orden colonial, la autoridad etnográfica y la propia capacidad científica de la disciplina, una vez pasadas aquellas experiencias comprometidas con los procesos de descolonización producidos a mediados del siglo XX.

Las recientes invasiones a Afganistán e Irak han potenciado las polémicas en el seno de los países ocupantes, sin que se alcanzara un concenso en el ámbito profesional, ya que una vez más, y en pleno siglo XXI, nos encontramos con antropólogos acompañanado campañas militares que mucho tienen de neocolonialistas.

Recientemente, el periódico estadounidense The Christian Science Monitor (7 de septiembre) reflejaba en un artículo, que llevaba por título ‘US Army's strategy in Afghanistan: better anthropology‘, las evidencias de cómo la estrategia de contrinsurgencia del Ejército nortemaericano se ha venido desarrollando en las montañas del este de Afganistán con ayuda del trabajo de una antropóloga uniformada, con identidad protegida.

Como parte de un Human Terrain Team (HTT) - el primero en ser desplegado, aclara el cronista- ella pretende interactuar con cientos de hombres y mujeres afganos para aprender como ellos piensan y lo que ellos necesitan.

Encontrar formas de desafiar el miedo y aprender qué hace a los afganos decidir apoyar al gobierno o a sus enemigos es parte del trabajo del HTT. El ingrediente clave es ‘una analista cultural‘, en este caso, Tracy, la antropóloga en uniforme de combate.

Según el artículo, ella ha entrevistado a cientos de mujeres afganas y hombres, oyendo cuan cansados están de la guerra. En nueve meses, Tracy dice haber ganado un conocimiento y reconocimiento profundo, lo que les permite apuntar a llenar ‘el vacío que el Talibán y otros actores infames quieren llenar‘.

Tracy le dice a los afganos que ella quiere ‘mejorar el entendimiento de los militares respecto a la cultura local, entonces no cometeremos errores como en Irak‘. Las opiniones de los militares de los EU se desarrollan en consecuencia, complementando potencia de fuego con una contrainsurgencia más simpática.

Pequeñas cosas pueden tener un impacto grande, dice el periodista. Se refiere el caso de estudio sobre los jóvenes ociosos en el Valle Shabak. ‘Yo no sabía que era un problema en aquella comunidad; ellos no me dirían sobre esto‘, dice Dave Woods comandante de escuadrón. ‘(Ella) toma la población y la analiza (dissecting it), y nos da los datos específicos para mejorar o ayudar a solucionar otros problemas. Este no es el fin, pero esto es un instrumento‘.

Al castellano dissect puede ser traducido como disecar o como analizar minuciosamente. He preferido utilizar éste último término, pero me gustaría saber por cuál están optando los uniformados.

L.E.


ANTROPOLOGÍA MERCENARIA

Hugo Trinchero

Bajo el título Army Enlists Anthropology in War Zones, el New York Times acaba de publicar el 5 de octubre una nota del periodista David Rodhe. El artículo hace referencia a la contratación por parte del Ejército de los Estados Unidos de contingentes de Antropólogos para apoyar las acciones de combate en Afganistán y en Irak. El comandante de la 82 División de las Fuerzas Aéreas plantea a modo de justificación del emprendimiento que las operaciones de combate se han reducido en un 60% desde que los ‘científicos‘ arribaron a Afganistán. Tal es el propagandizado éxito de esta intervención que el mes pasado obtuvo de parte del gobierno de EEUU una expansión del Programa en la suma de $40.000.000 de dólares para asignar equipos de antropólogos a cada una de las 26 Brigadas de combate estadounidenses en Irak y Afganistán. Hay que seguir de cerca este proceso de utilización de la Antropología en tareas de contrainsurgencia para poder analizar que es lo que los comandantes norteamericanos evalúan como exitosa intervención. Desde ya algo parece quedar claro cuando, indagada por el periodismo, la comandancia norteamericana dice que el éxito radica en la eficiencia de los Antropólogos para mediar en los ‘conflictos tribales‘ por los territorios.

¿ Cómo se explica que un ejército de ocupación plantee que el éxito de su intervención sea una supuesta resolución de conflictos interétnicos de los pueblos ocupados? . El criterio que parece imperar es aquel que sostiene a la propia ocupación militar, que nadie ha solicitado, como aquella necesaria para superar los conflictos territoriales interétnicos. Una retórica justificadora de la guerra unilateral aunque atribuida a problemas del ‘otro‘. La creación de estos equipos de antropólogos se remite al año 2003 frente al problema planteado por la comandancia en Irak de no poseer información suficiente de la población local. Así, los oficiales del Pentágono se contactaron con Montgomery Mc Fate, una antropóloga formada en Yale, quien ya tenía experiencia en la formación de grupos de científicos sociales para apoyar operaciones de estrategia militar.

Hay que recordar que la evaluación de este empleo ‘exitoso‘ de Antropólogos remite directamente, entre otras múltiples actuaciones, a las experiencias de intervención militar en Vietnam y más cercanamente (desde el punto de vista geográfico) en América Latina. En este último caso debemos recordar el conocido Plan Camelot iniciado en 1965 en Chile (también sin el consentimiento de este país).

Este Plan consistió en una investigación de Científicos Sociales y Antropólogos mediante cuestionarios muy precisos, aplicados a los distintos sectores sociales, profesiones y oficios, en todos los rincones del país, para establecer de un modo ‘científico‘ el grado de desarrollo político y las tendencias sociales de los chilenos. Chile no fue elegido al azar, en aquella época el movimiento popular y sindical chileno era tal vez el más organizado del Cono Sur y, en tiempos de Guerra fría, se presentaba para EEUU como una amenaza para el orden y el repartimiento del mundo inaugurado en la segunda posguerra.

El título Antropología Mercenaria elegido para caracterizar este tipo de prácticas no es una elección del autor de esta nota, aunque la comparta, sino que surge de las críticas realizadas por científicos e investigadores de la propia academia norteamericana. En el artículo citado se sostiene que Hugh Gusterson, un antropólogo y professor en la Universidad George Mason junto a otros 10 antropólogos han llamado al boicot público a este tipo de convocatorias por parte de las fuerzas armadas, particularmente en Irak.

En el mismo sentido Roberto J. González, profesor en el San José State University ha insistido recientemente en la Revista Anthropology Today sobre las consecuencias éticas del ejercicio de estas prácticas para la disciplina en particular y para los científicos en general, criticando el nuevo manual de contrainsurgencia de la Sra. Mc Fate.

La excusa pretendida hoy no es como en otros tiempos el fantasma del comunismo expandiéndose por el mundo sino, según se afirma, el terrorismo internacional y los Talibanes. Se trataría de convencer a los campesinos Afganos de colaborar con la Policía militar y no sumarse a las filas del Talibán. Pero si la intervención militar norteamericana ha sido tan efectiva y deseada por el pueblo afgano, entonces ¿ Por qué es necesaria la intervención de científicos sociales para convencerlos? Y, además, ¿Serán tan eficaces los científicos reclutados por las fuerzas armadas norteamericanas como para encontrar Talibanes en tierras irakíes como en su momento encontraron armas nucleares?

Al pan, pan y al vino, vino. Los antropólogos conocemos hoy, gracias a numerosos estudios realizados, detalles asombrosos sobre la participación de científicos sociales reconocidos mundialmente en programas de contrainsurgencia, de inteligencia y en la regulación del conocimiento académico por parte del complejo militar-imperial norteamericano y, si alguna duda aún nos cabe, recomiendo leer el informado y documentado estudio de Laura Nader (Profesora de Antropología en la U.C. Berkeley), titulado Anthropological Inquiry into Boundaries, Power, and Knowledge (1996). En nuestro país fue publicado un artículo suyo sobre el tema: ‘El factor fantasma: el impacto de la guerra fría sobre la Antropología‘ (Revista Taller, vol. 2 Nº 4, 44-86; año 1997). Quienes ejercemos la docencia en la universidad algo podemos hacer y es, al menos, no hacernos los distraídos.


Carlos Reynoso

Carlos ReynosoSi hiciéramos un balance de los últimos diez o quince años de la disciplina, hallaríamos que es la antropología simbólica y sus derivaciones interpretativas las que menos respuestas han obtenido,

porque han renunciado a plantear preguntas que pudieran vulnerarlas, metodológicamente hablando.

Ni un sola de las formas de representación que hemos adoptado en nuestros modelos proviene del simbolismo, por la sencilla razón de que él no ha propuesto ninguna. El simbolismo ha disfrazado de

escepticismo y desapego hacia la Ciencia lo que en realidad no pasa de ser miseria teorética, grado cero de la metodología, en un ocultamiento de una crisis intelectual mil veces peor (por su esterilidad)

que la que según se dice sufre la ciencia formal.

Como los hechos no hablan a menos que los interrogue una teoría, como los significados no proliferan a menos que actúe un método interpretante (expresable, comunicable y replicable en tanto método),

no ha habido ninguna diferencia pragmática entre carecer de método y abstenerse de preguntar.

El simbolismo no se dió cuenta que cuando proclamaba la primacía del significado y el triunfo de la sensibilidad estaba trazando un programa al que algún día se le exigirían resultados. (El lado oscuro de la descripción densa -fragmento-)


Juicio por supuesto abuso en una comunidad wichi

La Corte de Justicia de Salta finalmente decidió enviar a juicio a Fabián Ruiz, el hombre de una comunidad wichi de Tartagal acusado de haber abusado de una nena de 11 años. El fallo reaviva el debate sobre el caso ya que el año pasado, el Máximo Tribunal había considerado que Ruiz no debía ir a juicio sino que se debía analizar antropológicamente si las relaciones sexuales con menores están permitidas en su cultura, tal como sostiene la defensa.

Fabián Ruiz pertenece a ‘Lapacho Mocho‘, grupo wichi establecido a unos 20 kilómetros de Tartagal. En octubre de 2006, el juez de primera instancia Ricardo Martoccia lo procesó, es decir que decidió que un tribunal debía juzgarlo, luego de que una maestra diera a conocer que había embarazado a una de sus alumnas.

La defensa alegó que la relación de Ruiz con la menor no era reprobable en su comunidad, ya que los aborígenes de la zona consideran que la vida sexual de una mujer puede comenzar si ya tuvo la primera menstruación y esta condición estaba dada.

Con este argumento, se apeló el procesamiento hasta llegar a la Corte de Justicia de Salta, es decir que se pidió que el Máximo Tribunal reconsiderara la decisión de Martoccia.

A fines de 2006 el caso llegó a la Corte, que entonces ordenó que el juez Martoccia volviera a analizar la situación de Ruiz, teniendo en cuenta opiniones de antropólogos sobre el inicio de la sexualidad entre los wichis.

Sin embargo el juez de primera instancia procesó por segunda vez a Ruiz fundamentando que, más allá de las costumbres de su pueblo, la niña no estaba en condiciones de decidir sobre sobre su cuerpo.

Luego de esta determinación de Martoccia, América Aleman, la abogada de Ruiz, llevó otra vez el caso ante la Corte de Justicia para intentar que volviera a dejar sin efecto el procesamiento. El jueves, el Máximo Tribunal rechazó el pedido de Aleman y determinó que el acusado debe enfrentar un juicio oral y público.

La nena supuestamente abusada en la comunidad Lapacho Mocho tuvo un hijo de Fabián Ruiz en 2006 y cuando la llamaron a declarar, en las primeras instancias legales del caso, dio a entender que se había vinculado sexualmente con él de común acuerdo.

Ruiz está detenido hace dos años en Tartagal mientras se define su situación. Según su defensa, las relaciones con menores no son delito en su comunidad, ya que el grupo concibe que las mujeres pueden iniciar su sexualidad una vez que tienen la primera menstruación. Esta postura está avalada por informes de antropólogos que fueron consultados por la Justicia durante la causa.

El caso derivó en una denuncia ante el INADI (Instituto Nacional contra la Discriminación) contra la Corte de Justicia de Salta. La acusación fue planteada por Octorina Zamora, integrante de una comunidad wichi diferente a la de Ruiz, quien consideró que el Alto Tribunal ‘hubiera procesado a Ruiz si la nena hubiera sido criolla‘.

La mujer pidió que el INADI haga pública su postura sobre el tema, sin embargo el organismo aún no emitió ninguna opinión. Ayer, luego de conocer que la Corte de Justicia determinó que Ruiz debe ir a juicio, Zamora opinó que ‘es un avance para que haya Justicia‘. ‘Creo que los jueces tomaron conciencia‘, expresó Zamora en dialogo con este medio. (El Tribuno -Salta, Argentina-)


El hombre y la tecnología digital

Milenio (México)

Debido a que la revolució tecnológica domina cada vez más la vida diaria, a los antropólogos les tocará analizar si esto servirá para salvar o condenar el futuro del hombre, aseguró Alejandro Pisanty en el Simposium ‘Cultura digital y Antropología‘.

El director general de Servicios de Cómputo Académico de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), añadió que dentro de poco tiempo la mayor parte de la población usará con mucha frecuencia tres tamaños de pantalla.

Se trata de celulares y similares como cámaras digitales y reproductores de bolsillo de música o video, luego la computadora y posteriormente la equivalente a la televisión, que con la convergencia digital a gran escala, permitirá personalizar el tipo de imágenes para cada usuario.

‘Revolución digital, ¿salvación o condena futura del hombre?‘ y todo lo que conlleva el tema fue abordado en el marco del Simposium ‘Cultura digital y antropología‘, convocado por la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH) y el Proyecto de Antropología Visual.


Memorias de la campaña de alfabetización sandinista

Artículo publicado en el diario La Prensa de Nicaragua

Hace 27 años, 60 mil jóvenes salieron a diferentes partes del país con la misión de enseñar a leer y escribir. Pero 214 de ellos llevaban además la misión de recopilar información para evitar que aquella hazaña fuera olvidada.

Estos muchachos eran los integrantes de la Brigada de Rescate Histórico Germán Pomares Ordóñez.

Distribuidos en seis escuadras, fueron doblemente brigadistas, además de enseñar a leer, su trabajo de recopilar testimonios ha permitido que con el pasar de los años se enseñen valores.

(...) En total se grabaron 4,200 entrevistas, contenidas en 6,923 cintas que corresponden al archivo oral de la Cruzada Nacional de Alfabetización.

Las seis escuadras de la Brigada Germán Pomares Ordóñez, fueron: Ernesto Ché Guevara, Héroes de Monimbó, Héroes y Mártires Desconocidos, Luis Tablada, Mildred Abaunza y la escuadra Ulises Rodríguez Maradiaga.

Para esta labor se habían realizado entrevistas anteriores a comandantes guerrilleros que habían estado en diferentes frentes de guerra, para determinar en qué zona se había dado mayor participación popular, dónde se dieron mayores niveles de represión, y dónde la población se había organizado mejor.

‘Pedimos que nos fueran colocando en esas zonas. Los logramos distribuir en prácticamente todo el país‘, recuerda Vannini.

Para este trabajo se recibió la asesoría de dos antropólogos mexicanos.

Vannini comentó que se ha calculado que para transcribir todas las cintas del archivo oral de la CNA se necesitarían tres o cuatro personas trabajando por cinco años.

En estos archivos, de acuerdo a Vannini, se puede conocer sobre el heroísmo, la creatividad, formas de lucha que el pueblo se inventó, hasta las enormes ilusiones que se tenían con el derrocamiento de la dictadura somocista.

El primer libro publicado con el material de las entrevistas es dedicado a la insurrección en Masaya y se titula Y Se Armó la Runga.

El último libro publicado, en el que se usaron estos archivos es Hombres Nuevos en Otro Mundo, del geógrafo francés Alain Musset, quien se encontró con mapas que los miembros de esta brigada hicieron de los lugares donde alfabetizaron. ‘Él argumenta que la lectura del paisaje es una lectura cultural y política. Al final se reprodujeron siete diarios de campo de estos brigadistas‘, indica Vannini.

El IHNCA tiene el proyecto de digitalizar las cintas, para trabajarlas sin manipular los originales.


Edgardo Garbulsky, In Memoriam

Confluimos en Rosario en 1962. De los cuatro rumbos, esperanzados estudiantes de antropología armamos un congreso para conocernos. Cruzamos tonadas y proyectos y nos animamos a crear la ONEA, Organización Nacional de Estudiantes de Antropología. Ahí estaban los locales, ofreciéndonos sus casas para alojarnos, compartiendo almuerzos en el comedor estudiantil, cenando y farreando tupido. Y entre ellos una figura flaca, de rostro irónico, polemista acérrimo a quien apodamos El Fauno. Edgardo Garbulsky. No sé qué tuvo ese congreso que nos ató para siempre. No nos vimos demasiado, creo que tampoco supimos ni sabemos demasiado de nuestras vidas. Pero el encuentro siempre enciende esa solidaridad fuerte, como si nos hubiéramos visto ayer y la sintonía de ideales y sueños. Hace unos años nos llegó un colega peruano, ‘compañero de la ONEA‘, credencial suficiente para recibirlo. Nos desparramamos, arqueólogos y sociales (que entonces nos llamábamos todos antropólogos), por los cuatro rincones del país. Y luego fuera de él.

Las dictaduras golpearon duro nuestras carreras. Rosario sufrió intervenciones y cierres. Por mucho tiempo sólo pudieron ser profesores de Historia especializados en antropología, no antropólogos, pese a la excelencia de sus maestros. Y en la lucha, siempre Edgardo Garbulsky.

En la lucha propia y en las nuestras. Tuvo que exiliarse en Chile en una época, y regresar de prisa tras una estada en un campo de concentración pinochetista. Después aguantó, cuando otros de nosotros debimos probar suerte en otros ámbitos. En mi caso, con la ayuda de los compañeros de la ONEA radicados en Brasil.

Recuerdo mi primer retorno a la patria, la dictadura casi en fuga, en 1983 en el Primer Congreso de Antropología Social en Posadas. Desembarqué en medio de una fiesta de bienvenida, todo el mundo bebiendo y bailando. Y alguien me abrazó. Espié la credencial del efusivo amigo: EDGARDO GARBULSKY. Apreté el abrazo. Estaba más gordo, pero su rostro mostraba la inolvidable sonrisa faunesca. Me sentí contento de volver a la patria y ahí empezó a madurar la idea del retorno. Por recuperar a esas personas ya valía la pena pegar la vuelta.

Después nos enganchamos en la vida ‘normal‘: congresos, cursos, concursos, reuniones. Algunas comidas juntos. Y él siempre comprometido en todas las causas, multiplicando por e-mail los avisos de colegas y de indígenas, insobornable hombre político. Siempre se podía contar con Edgardo Garbulsky.

Y ahora, la partida. Junto con otros colegas que nos dejaron, algunos muy jóvenes, otros en estas edades en que el fin pasa a ser lógico.

Entonces, el pedido de escribir algo. ¿De quién? ¿De ese ser casi desconocido, de cuya trayectoria no guardamos detalle? Dudamos. Es difícil transmitir el enorme afecto forjado en tan pocas ocasiones. Edgardo es la antropología en este país. Antropólogo desde los huesos. Escudriñador de la historia de nuestra ciencia, animador de congresos, partidario extremoso de este Colegio de Graduados que peleó varias causas rosarinas. A una edad en que ya se puede dormir cómodamente en los laureles, preparaba su tesis doctoral. Nos la debe.

Nada más. Solo el dolor, pero al mismo tiempo la alegría de haberlo conocido.

Hasta siempre, Edgardo.

Hugo Ratier


México: ‘Los Rarámuri: una concepción del mundo‘

La antropóloga Margot Heras Quezada presentó, a través del Instituto Chihuahuense de la Cultura y el Programa de Apoyo a las Culturas Municipales y Comunitarias (PACMYC), su reciente libro ‘Los Rarámuri: una concepción del mundo‘. A través de él, la autora sintetiza su experiencia de trabajo etnográfico con el pueblo Tarahumara, en Tehuerichi, municipio de Carichí.

Para la investigadora, con su libro ‘se busca transmitir el pensamiento Rarámuri acerca de su concepción del mundo, en un afán de que los habitantes de las ciudades comprendan esta cultura indígena; ya que antes existía mucha discriminación debido a la falta de información; ahora el trabajo de los antropólogos ha colaborado en la disminución de esta discriminación, debido a la difusión de su conocimiento sobre la cultura Rarámuri‘.


Argentina: Experiencia médica intercultural

La localidad de Olascoaga, en el partido de Bragado, se convirtió ayer en la primera del país en tener un centro de Salud Intercultural destinado a articular la medicina tradicional con las prácticas del cuidado de la salud que utilizan los pueblos originarios de la provincia de Buenos Aires. La apertura del centro coincidió con la celebración del Día Internacional de las Poblaciones Aborígenes. Gustavo Marín, director del área sanitaria de Atención Primaria bonaerense explicó que ‘el objetivo era reconocer que existe un sistema paralelo al tradicional de salud, al cual mucha gente no accede o no desea acceder hasta que es tarde para tratarla’. Según un relevamiento oficial, muchos indígenas se resisten a consultar con los médicos que no pertenecen a sus pueblos. Por eso llegan tarde a la consulta, muchas veces con cuadros sintomáticos graves. Esta situación motivó la creación del centro de Olascoaga, que contará con el aporte de los conocimientos en salud del lonko Máximo Coñequir, un cacique mapuche de 72 años que forma parte del Consejo de Ancianos y Machi de la comunidad y que practica la medicina aborigen desde hace 20 años.‘ (La Razón)


Antropología de la fiesta

Jesús Prieto Mendaza (Antropólogo, profesor del Colegio Samaniego y profesor colaborador de la Universidad de Deusto)

Toda sociedad tiene sus personajes míticos. Vitoria no es una excepción y precisamente nuestro Celedón cumple 50 años. El aniversario del popular aldeano de Zalduendo es un buen momento para recordar, desde la ciencia antropológica, el significado del tiempo festivo, que precisamente en nuestra ciudad está impregnado de elementos significativos de ruralidad.

El marco de toda fiesta, se localiza en una comunidad, y gira sobre tres aspectos fundamentales de la misma: Cohesión social (dependencia), conciencia de identidad (pertenencia) y fuerza de la tradición (permanencia).

La fiesta en el pueblo, en nuestra ciudad, es un fenómeno cultural; es en definitiva una forma de construcción de la vida colectiva de un grupo humano que se siente integrante de esta Vitoria-Gasteiz del siglo XXI.

Tiene, por lo general, un carácter religioso heredado de nuestra tradición cristiana (San Antón, San Blas, la Virgen Blanca, etc...), pero fuertemente revitalizador y regenerador, tanto de lo sagrado como de lo profano (aspectos que se observan en la bajada de Celedón, el desfile de los Blusas, los nuevos espacios alternativos como las txosnas, etc...), ambos aspectos inseparables de la vida cotidiana.

Podríamos asegurar que la fiesta modifica el tiempo de la comunidad, altera los ritmos que la agricultura o las labores de la fábrica marcan en lo habitual. Es en definitiva un desorden o una transgresión de lo considerado correcto durante todo el año. Un romper con lo cotidiano para abrir un tiempo distinto, mágico, explosivo, provocador en definitiva.

El exceso, es característica fundamental de todo ello.

No podemos concebir la fiesta sin abundancia, sin derroche de comida, bebida, ruido y excesos sensoriales. La tranquilidad se queda para los espacios rutinizados, es decir para el resto del año.

La fiesta en Vitoria, como en otros tantos lugares, suponía:

Comida abundante . No se podía concebir el día mayor de fiesta, sin un buen banquete (en el que no faltara de nada) en el que familiares e invitados quedaran hartos de viandas y dulces.

Vino y licores en exceso . No era lo normal beber con moderación durante el período festivo. Para echar un trago de la bota o del porrón fresco, ya estaban los días de labor. La prudencia se ejercitaba durante los días de trabajo en el taller, en Forjas , en la DKV o en la Meta ; es decir el resto del año, durante el período de cotidianidad.

Costumbres y modales . Lo considerado moralmente aceptado, se ponía en solfa durante el período festivo.

Los jóvenes bailaban un poco más agarrados en la verbena, chicos y chicas confraternizaban en el zurracapote, o en la plaza hasta entrada la madrugada. Estos días las familias hacían la vista gorda porque... son fiestas.

Vestido . Durante el resto del año las labores del trabajo exigen la boina negra, el pañuelo de cuadros para quitarse el sudor o limpiarse las manos, el pantalón azul de faena... La fiesta merece las mejores galas, traje y camisa blanca para ir a la misa mayor. Los jóvenes deben de hacer notar que no es un período habitual, boina, faja y pañuelo rojos o bien blusas llamativas, denotan sus deseos de transgredir, de afirmar que lo normal no es para estos días. Durante varias décadas, los jóvenes exhiben blusas de flores y colores chillones.Vestimenta realmente llamativa e incluso considerada poco viril. El exceso y la trasgresión de las costumbres de los mayores se ocultan tras esta indumentaria.

Pero, es cierto, que muchos de estos puntos antes mencionados han cambiado con el paso de los años, se han transformado, radicalmente en algún caso, en cortos períodos de tiempo. Esto nos puede ayudar a comprender algunos de los cambios experimentados por nuestras fiestas.

Sigue vigente la inversión, el desorden que se convierte en garante del orden para el resto del año; un mundo al revés o un mundo de locos por unos días.

Pero hoy en día el exceso de comida no es tan marcado, pues nuestra sociedad no es ya una sociedad pobre, donde se pasa hambre.

La importancia de la bebida, con ser grande y ayudar a los jóvenes en sus rituales iniciáticos, es menos marcada al compartir espacio con otro tipo de productos estimulantes o drogas.

El vestido adoptado para la fiesta, es el del baserritarra. Las labores agrícolas ocupan a un porcentaje mucho menor de habitantes y es justamente en el período festivo, en el que aparecen la boina, la blusa, el pañuelo de cuadros, etc...

También, indudablemente, se recuerdan las raíces, los orígenes de nuestros antepasados. Se recupera de una u otra forma una ligazón con lo rural, vistiendo de esta forma. Ferias de ganado, herri kirolak, semanas culturales, artesanos, etc... no hacen sino llevarnos hacia la búsqueda de esas raíces perdidas por la progresiva urbanización del espacio rural.

Es indudable que reina el exceso y el desorden durante estos días de fiesta. Pero este caos va a reafirmar el orden que reinará en la ciudad durante el resto del año.

Después de la fiesta, todos se sentirán más vitorianos, mucho más ligados a su tierra, a su ciudad y a su comunidad. El resto del año las tareas laborales se realizarán con más fuerza si cabe y nuestra relación con el poder se habrá, después de estas transgresiones, reforzado.

Que Celedonio Alzola, Celedón, conserve en este su cincuenta aniversario nuestros deseos de fiesta. Fiestas en alegría, en comunidad y, sobre todas las cosas, en paz. (Diario de Noticias de Alava)


Pachamama: Tierra y agricultura

En los Andes, la devoción a la Tierra-Madre no llega al extremo de inducir a pensar que ‘es un pecado herir, cortar, desgarrar a nuestra Madre común, con trabajos agrícolas‘ (poeta hindú), de todas maneras, el campesino de los Andes se dedica a los trabajos de campo con un profundo sentimiento de veneración hacia la ‘Santa Tierra Pachamama, Virgen...‘.

Para los aymaras, la Tierra es la ‘madre que da alimentos a los hombres, ella les da la vida y desaparecen en ella al morir. Antes de abrir el primer surco, se le pide perdón y se le ofrece despacho (ofrenda), para que la cosecha sea buena‘.

La práctica es general en los Andes del sur. El mes de agosto, época de las primeras labores agrícolas, es el mes durante el cual se hacen ofrendas a la Tierra, para conservársela propicia; durante todo el año, a la hora de sembrar, de aporcar, de cosechar, no puede faltar el rito de pleitesía a la Pachamama.

A ella se le rinde pleitesía en forma periódica mediante el acto ritual denominado Challa, que consiste en ofrecer a la Tierra una parte de la bebida (usualmente chicha) que se ha de beber, repitiendo: - recíbelo Pachamama-.

Fuentes: Diccionario mitológico de Bolivia, Revista Allpanchis Nº3


Agosto es el mes de la Pachamama

Noticias Iruya (Salta-Argentina)

La ofrenda a la Pachamama, uno de los ritos anteriores a la llegada de los españoles, vuelve hoy desde antiguas raíces del continente y en muchas casas del NOA se repiten los sahumerios, la quema de cosas viejas y el planteo de agradecimientos y pedidos.

La ceremonia apunta a recordar que todo lo creado proviene de la Tierra, aún los ojos que miran la profundidad el Universo y la mente que intenta comprenderlo.

La festividad cobra una particular importancia en Salta, donde sus habitantes recurren al sahumerio para ahuyentar los posibles males que hayan quedado dando vueltas en sus casas. En el interior de la provincia también se suceden ofrendas y celebraciones, al igual que en otras ciudades del Noroeste argentino.

La ciudad de Salta, como otras ciudades del NOA y las que se encuentran bajo la influencia de la región andina, se perfuma con los olores de esencias y aceites especialmente diseñados para la ocasión.

Los sahumerios que se venden a la salida de los mercados, reúnen no sólo especias perfumadas sino también otros objetos que remedan las antiguas ofrendas que realizaba el hombre andino para celebrar al planeta.

Pensadores como el jujeño Rodolfo Kush y el cochabambino Enrique Rocha Franz han logrado acercarse a una filosofía cuya profundidad hoy nos llega con los filtros de la aculturación y la marginación.


Los inexistentes

Por Eduardo ‘Tato‘ Pavlovsky (Página 12)

Lois Wacquant, discípulo de Bourdieu, nos introduce en el ghetto de Chicago y el suburbio industrial en París. Allí nos señala que las estructuras y políticas estatales tienen un papel fundamental en las articulaciones de clase, lugar y origen de esas marginalidades. El nombre que elige este polifacético sociólogo francés es el de marginalidad avanzada. Cinturón negro y cinturón rojo son las denominaciones para ambas marginalidades (vidas desperdiciadas, los que no existen o los hombres de las cifras y estadísticas. Algunos ya no funcionan como seres humanos).

Manuel Delgado, un antropólogo catalán, en su libro Sociedades Movedizas concluye que se hace pensar, a través de la sociología científica (muy bien paga por las multinacionales de turno), que son las identidades y no por lo tanto los intereses –no las injusticias y la falta de intervención del Estado– las que producen malentendidos culturales que se resolverán a través del diálogo y reconciliación de partes.

Multiculturalismo –concepción apolítica, aeconómica, asocial e histórica de la noción ‘cultura‘. Surgen entonces los expertos en ‘resolución de conflictos‘ –los mediadores culturales–, los terapeutas de comunidades, que intervienen con todo tipo de fiestas de ‘diversidad‘ y jornadas interculturales.

Lo económico, o el Estado, no existe como causante de esas tremendas desigualdades sociales y económicas que se pueden solucionar a base de diálogos éticos, de cómo se administra el conflicto de base y hacerlo callar en sus verdaderas causas.

De ahí, de esta filosofía, surge la retórica de los derechos humanos basados en el amor y la comprensión recíproca. Como si los derechos de los humanos tuvieran existencia autónoma y ‘pudieran seguir alimentándose de la pura virtud‘.

La tolerancia en este caso es de por sí un concepto que presupone la descalificación de lo tolerado. La opinión pública percibe así al racismo como una patología localizada (ej.: los skinheads), que puede ser combatida y debe serlo. De este modo los inmigrantes, vagabundos, los ‘sospechosos‘, además de causar conflictos como minorías excretables, han ‘creado‘ la aparición de estos parásitos característicamente suyos, que son los racistas.

¿Qué dice el racista?: Toda la culpa es del inmigrante. ¿Qué dice el antirracista trivializado por los medios de comunicación o por los altavoces oficiales en la materia?: Toda la culpa es del racista.

Conclusión: suprimámoslo a uno y a otro y el orden alterado será suprimido.

Esto ejemplifica a la estigmatización como ese mecanismo que le permite a la mayoría social, o al Estado, delimitar con claridad a una minoría como causante de los males que afectan a la sociedad y que se evitarían si fuese eliminada.

Ellos dicen (la mayoría silenciosa): hay racismo, lo sabemos, pero no porque haya injusticia o explotación subhumana. Hay racismo porque hay racismo. Una adecuada formación de masas, con buena educación cultural, puede eliminar la tendencia casi congénita a excluir a ciertos prójimos y todo se acaba.

En resumen: el problema de la inmigración en Francia (o los negros de Chicago) no es poder vivir con la diferencia, sino si se puede convivir con el escándalo moral de la explotación humana indispensable para el actual modelo de desarrollo económico. Parece que podemos, si el OTRO acepta su no existencia –su no existencia de la dignidad humana– con un trabajo que lo dignifique y le permita re-construir el mundo o cultura del trabajo hoy ausentes.

Eso que dan en llamar la realidad es una construcción política y social determinada desde los centros de poder encargados de la producción y distribución de significados, para cuya eficacia resulta indispensable el concurso de mayorías sociales en cuyos temas de representación ya estaban presentes y activas las lógicas de, y para, la exclusión.

La creación de un buen imaginario es indispensable (ordenado y ordenador). Siempre todo lo define el imaginario social construyendo las complicidades civiles. ¿O todavía no lo aprendimos?

Bernardo Kliksberg, economista asesor principal del PNUD para América latina, dice que 50 millones de jóvenes latinoamericanos están fuera del sistema educativo y del mercado de trabajo. ‘Su situación es explosiva. No tienen acceso a un primer empleo. Se generan grupos de parias en los márgenes de la sociedad. La sociedad los repudia, exigiendo su ‘disciplina’.‘

Existe un 50% más de desempleo femenino –de donde surge gran parte de la prostitución, 20 millones de niños menores de 14 años son explotados laboralmente y siete millones en las más degradantes tareas como la prostitución, la pornografía y el tráfico de drogas.

América latina produce alimentos que permitirían satisfacer las necesidades del triple de su población actual. Sin embargo 53 millones carecen de alimentos suficientes.

La criminalidad juvenil crece. De 100.000 habitantes pasó de 12,5 en 1980, a 25,1 por ciento en el 2006, la principal causa es la violencia. ‘Una juventud desocupada y sin esperanza (y sin noción de cultura del trabajo) alejada del sistema educativo y con familias desestructuradas por la pobreza, crea vulnerabilidad.

El refuerzo de mano dura frente a la población no hace más que romper sus tenues vínculos con la sociedad.‘

La mano dura aumentó la población carcelaria pero no redujo las tasas de delito por no atacar sistemáticamente sus causas: trabajo, educación y familia. Esto tiene que convertirse en Política de Estado.

En Santiago del Estero el 40% de la gente no tiene cobertura médica. El sistema de salud está colapsado, saturado y en crisis. Los hospitales tucumanos son un refugio contra la pobreza. A las altas médicas les cuesta irse. ¿Adónde? Los profesionales dicen que el problema no es aumentar las camas sino resolver el problema socioeconómico de las familias: ‘se quedan en el hospital porque su situación es mejor que en su casa, comen y están protegidos‘. En la provincia hay 300 centros médicos, 267 no tienen internación.

Me gustaría que la futura presidenta se refiera a estos temas escalofriantes y a si existe alguna solución. Nunca en el país hubo tanta diferencia entre la riqueza de unos pocos y la pobreza de muchos más. ¿Acaso exagero?


El Salvador: Primer aniversario del Museo Universitario de Antropología

Artefactos cotidianos de los pueblos aborígenes de la costa atlántica hondureña serán exhibidos en la exposición ‘Etnografía y muestras etnográficas: haciendo antropología‘; exhibición que tendrá lugar, a partir del 16 de agosto, en el Museo Universitario de Antropología de la Universidad Tecnológica, en ocasión de celebrarse su primer aniversario.

Con esta exposición se pretende reflejar el proceso de las investigaciones antropológicas sobre las diferencias culturales en los pueblos indígenas: lencas, tawhajas, garífunas, tolupanes y ayoréode.

Ramón Rivas, director del MUA, explicó que con esta exhibición se busca que los estudiantes de antropología y el público en general reflexionen sobre la labor real de la rama que estudia al hombre en determinadas sociedades.

‘Etnografía y muestras etnográficas: haciendo antropología‘ está constituida por aproximadamente 100 artículos, entre los que se encuentran: lanzas, arcos, utensilios de cocina, vestidos, artefactos utilizados para rituales de agradecimiento, entre otros.


Clubes de campaña y liderazgos locales en la pampa central bonaerense

Leandro Etchichury

Trabajo publicado en la revista Realidad Económica N° 195

El presente artículo es una versión ampliada, a partir de nuevos datos obtenidos en los distintos trabajos de campo realizados a lo largo del año 2001, respecto a la presentada en el VI Congreso Argentino de Antropología Social de Mar del Plata. El mismo, es producto de una investigación que viene desarrollando el equipo de Antropología Económica y Rural, del Instituto de Ciencias Antropológicas de la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA, en conjunto con la Universidad Nacional del Centro y el Instituto de Investigaciones Antropológicas Olavarría (IIAO); referido al tema Asociativismo Rural y Acción Corporativa en la Región Central de la Pampa Bonaerense; proyecto dirigido por el Profesor Hugo Enrique Ratier.El objetivo general de dicha investigación es ‘analizar las formas asociativas vigentes en la región en estudio, tanto específicamente agropecuarias como de otra índole, su relación con las corporaciones de productores, su reacción frente a las políticas públicas que las afectan y los mecanismos puestos en práctica al respecto‘

Sobre la base de las primeras aproximaciones al terreno, se partió de la hipótesis que los productores y trabajadores del área rural no se sentirían contenidos por las organizaciones, en particular las agropecuarias, que trascienden el marco local; por lo que dichos actores recrean y construyen instancias asociativas, que no necesariamente están ligadas a lo agropecuario, como es el caso de las cooperadoras escolares, asociaciones deportivas, nativistas, etc.; espacios sociales que son sentidos más próximos y que operarían como herramientas para canalizar sus intereses y resolver sus problemáticas.El trabajo de campo se llevó a cabo en las localidades de Santa Luisa, Durañona y Recalde (partido de Olavarría), 16 de Julio (Azul), y El Luchador (Benito Juárez), entre otras; región con un fuerte componente de medianos productores agropecuarios de carácter familiar, que ante la llegada de las políticas neoliberales aplicadas en la Argentina, principalmente en la última década del siglo pasado, optaron, quienes pudieron, por estrategias de supervivencia emanadas de su propio capital cultural, algunas de ellas definidas por Hugo Ratier como ‘estrategias regresivas‘ (Ratier 2000b), un recurso de carácter defensivo ante una política rotulada de ‘globalización‘ que por no reparar en ‘detalles locales‘ generaron mecanismos autodefensivos.

.Pero volviendo al trabajo de referencia, se puede destacar que durante su desarrollo se fueron perfilando, de cara a la investigación, tres instituciones que disputan espacios de poder a nivel local y la consecuente primacía de sus referentes sociales. Son ellas, la Delegación Municipal, la Escuela y el Club. De las tres, el presente trabajo se centrará en el último, el Club de Campaña, tratando de organizar y reflexionar sobre las impresiones y experiencias recogidas durante esta etapa de trabajo. Si se tiene que ensayar sobre el por qué del recorte, se puede argumentar respecto al propio interés de hacer entendible cómo lo que, desde una visión externa, aparece como un espacio lúdico y de esparcimiento social para los tiempos de descanso, muestra, en el desarrollo del trabajo de campo, una dinámica mucho más compleja que trasciende la organización de torneos familiares y la preocupación manifiesta, que se reitera en los testimonios, por rescatar y reorganizar el fútbol de campaña.Organización cuasi fundacional, lugar para el encuentro de la comunidad y la reafirmación de los espacios sociales, eslabón de una cadena de organizaciones similares que vertebran una alianza inter-comunitaria; son todas ellas características de estas organizaciones sociales sobre las que intentaremos avanzar. (...)


‘No se presta atención a los cartoneros como engranaje de un sistema económico‘

‘No se presta atención a los cartoneros como engranaje Página 12 (Argentina)

‘La idea de los candidatos a jefe de Gobierno de emplear a los cartoneros en centros verdes no cierra en los números: se puede dar trabajo a unos cientos de los miles que hay en la calle. ¿Y los otros?‘, se pregunta el antropólogo Pablo Schamber, que desde hace seis años investiga este fenómeno urbano que creció al calor del desempleo y la crisis de 2001. En cambio, el investigador propone que los recuperadores presten un servicio de recolección diferenciada, ‘como un engranaje de un sistema económico‘ en el que ciertos materiales pueden reutilizarse como materia prima (...)

Foto de Página 12

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Cinco lenguas indígenas de Sonora, en riesgo de desaparecer

Ignacio Bandín / Kiosco Mayor

El pasado 17 de abril, en el Museo de Sonora, varias instituciones relacionadas con estudios sobre las etnias mexicanas, dieron a conocer que se conservan aún 62 lenguas indígenas vivas en el país.

De ellas se han identificado 23 en situación de riesgo, por las condiciones adversas en las que se han dado sus relaciones con las sociedades no indígenas.

Cinco de estas pertenecen a sociedades asentadas en territorio sonorense, esto es, más del 20 por ciento de las lenguas originarias que por su reducido número de hablantes, por su dispersión geográfica, por el predominio de hablantes adultos y por el abandono de estrategias para su transmisión a las nuevas generaciones, se encuentran en riesgo de convertirse sólo en referencia bibliográfica.

Según datos del INEGI del año 2005, existen mil 648 hablantes de guarijío; 738 de pima; 595 de seri; 157 de kikapu y 116 de cucapa.

Para ello, dentro de los trabajos para preservar estas lenguas, se editó un disco compacto con canciones interpretadas por mujeres seris. Esta obra se puede adquirir en el Museo de Sonora, en el departamento de Comunicación Social, a 120 pesos.

En el Centro-Sonora del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), que tiene su sede en el Museo de Sonora, en la antigua penitenciaría del estado, allá en el cerro de la colonia La Matanza, platicamos en exclusiva con el doctor en antropología lingüista, reconocido experto e investigador de la materia en el país, José Luis Moctezuma Zamarrón.

Estudió su carrera de licenciatura en la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH) y su doctorado en la Universidad de Arizona. Ha escrito varios libros y colaborado en otros, sobre las lenguas indígenas de México, tanto en español como en inglés.

En su oficina, una celda habilitada para ello en la antigua cárcel hermosillense, el lingüista indicó que los seris se ubican en Sonora en dos sitios, en Punta Chueca, en Hermosillo, en Bahía de Kino, y en el poblado Desemboque, en el municipio de Pitiquito.

‘Los que yo les decía cuando salió este fonograma y el libro que lo acompaña, es que todas las lenguas indígenas en México están en riesgo de desaparecer, todas, por ejemplo el quiligua, que tiene cinco hablantes, en Baja California, o hasta el náhuatl, que tienen más de un millón de hablantes, o el maya, que tiene 800 mil, yo creo que ya no es el número de hablantes lo que determina el que una lengua permanezca o desaparezca‘, consideró.

Sobre el fonograma, consideró que es un gran acierto sacarlo con canciones seris, porque tradicionalmente se ha dejado al aula la educación bilingüe, pero no es en la escuela sino en la vida cotidiana como más se aprende, porque tradicionalmente somos orales, los indígenas son más orales todavía.

‘Para los seris, los pimas, nadie aprende una lengua sin antes aprender a hablar la de uno. Es la oralidad. Primero aprendimos la lengua materna y luego aprendimos a leer y escribir, y posteriormente, aprendemos otro idioma, entonces por qué dejarle el peso del uso de la lengua a las escuelas si es oralidad, entonces lo que tenemos que hacer es reforzar cosas orales: canciones, cuentos, mitos, leyendas, la historia, la vida cotidiana contada. Eso impacta más en una comunidad indígena que cualquier cosa que yo leyera en mi mejor libro‘, señala.

Moctezuma Zamarrón aclaró que con ello no niega la importancia de la escuela, pero debe complementarse con la oralidad, para que tenga un impacto en el uso de la lengua.

Sobre la importancia de mantener vivas estas lenguas así como a las etnias y sus tradiciones, Moctezuma Zamarrón indicó que ahí radica el ser del hombre.

‘El ser del hombre está en esa diversidad. Siempre se ha buscado la unificación como naciones, y entonces para unificarlos hay que ubicarlos lingüísticamente y unificarlos culturalmente‘, consideró.

‘La diversidad es parte del ser humano. Yo pongo un ejemplo, casi siempre muy mal hecho, pero bueno, finalmente es muy claro, que mientras nos estamos preocupando por salvar las especies animales en extinción, aún las especies de la flora en extinción y que para eso hay una institución, hay leyes, una serie de cosas; no nos preocupamos por nuestra diversidad (cultural)‘.

‘Creemos que sí debe sobrevivir la tortuga, la caguama, y que las ballenas, que el borrego cimarrón, etcétera, pero al mismo tiempo estamos diciendo, queremos que desparezcan el seri, el yaqui, el mayo, y entonces dice uno, haber, espérame, como sí queremos una diversidad en la fauna y en la flora, y nos preocupamos y le inyectamos dinero y salen programas, pero lo que nos da la identidad como ser humano en una región, esa no‘.

Con más de 27 años de carrera involucrado con etnias de Sonora y de distintas partes del país, el investigador del INAH pone como ejemplo el danzante yaqui que está en el escudo del Gobierno del Estado.

‘El escudo del Gobierno del Estado tiene el danzante yaqui, pero el danzante no es algo que se pueda ver como la luna, allá lejano. El danzante yaqui está aquí, es parte de nosotros, es parte de la cultura‘.


Cinco lenguas indigenas de Sonora... (parte II)

Kiosko mayor

‘El ser sonorense viene de todos estos grupos, junto con los mestizos, no podemos decir que nuestra herencia es de un solo lado. Hay que entender que esa herencia que tenemos está viva y que es mejor seguirla reproduciendo, porque en esa reproducción vamos a tener la posibilidad de seguir siendo nosotros‘.

Moctezuma Zamarrón destaca como parte de esa identidad, que Sonora es de los estados cuya mayoría de nombres de los municipios, tienen su origen en vocablos indígenas, incluido el estado.

‘Uno de los estados con mayor nombres en ciudades que provienen de la lengua indígena es Sonora. Navojoa, Pitiquito, Bacadéhuachi, Guaymas, casi todo el estado los nombres son de lenguas indígenas. Si las desaparecemos, vamos a estarnos desapareciendo. Es como decir, en nuestra familia, nada más venimos de nuestro papá y de nuestra mamá, y para atrás no existe nada‘, ejemplificó.

El reconocido lingüista insiste con la claridad de su ejemplo y señala ‘como la ballena, no podemos decir que es una ballena mexicana, si no que es algo universal. Así las lenguas, cualquiera de ellas o cualquier grupo indígena en sus rasgos culturales, son universales‘.

Moctezuma Zamarrón explicó que los yaquis fueron los trabajadores por décadas, por siglos, y fueron los que formaron Sonora. Sin ellos, dice, hubiera sido otra cosa.

‘Ellos fueron los de las haciendas, las minas, los pescadores. Y ojalá las tres instancias de gobierno pudieran tener programas que, una, muy importante, tengan programas hacia los grupos indígenas, pero algo que creo es más importante, un programa para los no indígenas, que hable de los indígenas‘.

Cuestionado sobre las posibles soluciones para evitar la desaparición de estas lenguas, respondió tajante que una de ellas sería un programa para que los no indígenas, entiendan a los indígenas.

‘Siempre estamos diciéndole que no a los indígenas. A los que tenemos que preparar para entender a los indígenas, somos a nosotros mismos, a los no indígenas. Finalmente, ellos (los indígenas) se siguen reproduciendo, a pesar de todo el bombardeo, de genocidios, de saturación de medios, del nivel económico, de explotar sus territorios, de bueno, mil calamidades que han vivido, y que a pesar de ello siguen sobreviviendo‘.

Moctezuma Zamarrón consideró que otra medida sería introducir historia local, historia de Sonora, en los libros de texto, porque se conoce más de otras culturas como los mayas o incluso de los griegos, que de los yaquis, mayos, seris, etcétera.

‘En la primaria se habla más de los mayas, de los griegos. No digo que hay que quitarlo, porque es importante, pero una parte de todo lo que sería la historia, debería ser con las características de aquí.

Historia local y cultura local. La cultura indígena debería quedar muy claro desde el kinder, la primaria, la secundaria‘, opinó.

También consideró que los medios de comunicación son parte fundamental en este proceso.

‘Los medios de comunicación deben tener información permanente, para que la gente vaya sensibilizándose y porque los mismos grupos indígenas, al ver que la gente se está sensibilizando, entonces se van a abrir ellos también‘.

De lenguaje claro, coloquial, muy franco y directo, Moctezuma Zamarrón respondió sin cortapisas el cuestionamiento en cuanto al apoyo de los gobiernos estatal y municipales en este preocupante tema.

¿Han encontrado buena disposición de las autoridades estatal, municipales, para apoyar los programas?

‘Pues varían, ahorita yo te podría decir que no‘.

¿Así de plano, que no?

‘Que poco les importan esas cosas. Que poco tienen claro que es por ahí por donde se manejan estas cosas, aunque tienen políticas encaminadas a cierta mejoría de los grupos (étnicos) pero que no tienen un impacto real‘.

‘Sí hay políticas pero nunca van al fondo del problema. Se quedan a cierto nivel. Igual en las políticas de desarrollo, ¿cuánto no se ha gastado en los grupos indígenas?, cantidades enormes, pero la mayoría de ese dinero no llega a los grupos indígenas‘.

‘Llega (los recursos) a los grupos beneficiados que son increíblemente, gente de poder, gente de dinero, que dicen va a ver 100 millones de pesos para un proyecto ganadero, pero a quien se lo dan es a un ganadero, que sabe como se manejan las cosas y resulta que el 80 por ciento se lo lleva esta gente y el 20 por ciento se lo lleva la comunidad. Porque además no saben a quién se lo van a dar o cómo se lo van a dar‘.

‘Es toda una serie de cosas culturales, que es donde ha fallado. La antropología sirve para esto. Para que realmente se sepa cuáles son los criterios que se necesitan de parte de los grupos, para poder decirle a este proyecto por aquí se le entra‘, concluyó.


La circuncisión pierde popularidad en los Estados Unidos

El Tiempo (Venezuela)

La circuncisión está perdiendo popularidad en los Estados Unidos y una de las principales razones es probablemente la creciente presencia de inmigrantes.

Estudios del National HealthSocial Life Survey indican que la circuncisión tuvo su apogeo en la década de 1960, cuando casi el 90% de los varones era sometido a esa intervención, pero comenzó a declinar en los años 70.

En el 2004, el último año del que el gobierno tiene estadísticas, sólo el 57% de los varones nacidos en hospitales fueron operados. En algunos estados, menos de la mitad fueron sometidos a la intervención.

Algunos expertos dicen que la inmigración es la principal causa de esa declinación, que es más pronunciada en los estados occidentales, donde hay una gran presencia de inmigrantes asiáticos y latinoamericanos que no están acostumbrados a ese procedimiento. La tendencia es acompañada por un cambio en la actitud de los estadounidenses hacia sus cuerpos.

‘Los índices de partos sin medicinas y de mujeres que amamantan a sus hijos subieron en los años 80, cuando comenzó a declinar la incidencia de circuncisiones‘, expresó Katharine Barrett, disertante de Antropología de la Universidad de Stanford.

‘Puede haber sido parte de un esfuerzo por evitar intervenciones médicas que no son necesarias y que pueden resultar nocivas‘.

La circuncisión, no obstante, sigue siendo la operación más común de los Estados Unidos, uno de los pocos países desarrollados donde la mayoría de los bebés varones son sometidos a esa intervención.

Muchos médicos recomiendan la circuncisión porque hay evidencias de que reduce el riesgo de cáncer de pene, infecciones de las vías urinarias, VIH y otras enfermedades que se transmiten mediante el contacto sexual.

Quienes se oponen a la operación afirman que los beneficios médicos son dudosos. El cáncer de pene, por ejemplo, es muy infrecuente. Desde 1999, la Academia Estadounidense de Pediatras ha dejado de recomendar la circuncisión rutinaria.

Pero la Asociación está reconsiderando su actitud luego de circular informes de que los hombres heterosexuales de África que se sometieron a la intervención tenían un índice de VIH un 60% más bajo que el de los que no fueron operados.


Damatta, neoliberalismo y fútbol

El pasado 21 de mayo tuve el gusto de asistir a la conferencia que, organizada por la Universidad Nacional de San Martín, ofreció en Buenos Aires el antropólogo brasileño Roberto Damatta. Orador más que agradable, Damatta arremetió, en un desprejuiciado portuñol, contra ‘Doña América Latina y sus dos o tres maridos: Democracia, Determinismo y Mesianismo‘, tal el título de una exposición, en la que América latina sirvió de marco para una particular mirada interpretativa sobre Brasil y los brasileños, una mirada producida desde aquellos que han tenido la capacidad de formar opinión. Así nos condujo por la ideas del emperador Pedro II, siguiendo por las de Gilberto Freyre (autor de Casa Grande y Senzala), Darcy Ribeiro, el presidente Juscelino Kubitschek y un largo etcétera de nombres conocidos y no tanto por estas playas.

Como bien dijo James Clifford, lo ideológico en la alegoría etnográfica lo impregna todo, y Damatta con total honestidad no se privó de dejar claramente manifiesta su simpatía con una ideología liberal (diría que más bien neoliberal), producto seguramente de sus viajes y estudios por los Estados Unidos. Desconozco si sabría o no respecto a cierto estado de ánimo contrario, en nuestro país, a unas ideas que nos llevaron a la peor crisis socio-económica de los últimos cien años, pero él se encargó de plantearlas como necesarias en sociedades que, como las nuestras, serían reacias a cumplir con particulares ‘reglas de juego‘. Y para ello, una vez más, jugó con la imagen del fútbol, un deporte-espectáculo que para algunos investigadores, tanto en Brasil como en Argentina, representa uno de los escasos hechos sociales en los que se encarna cierto espíritu de identidad nacional.

Según Damatta, el fútbol es la mejor metáfora de la sociedad liberal. Libres competidores que, en igualdad de condiciones, se entregan a un juego, con pocas y precisas reglas supervisadas por un árbitro imparcial, para desempeñar su mejor papel, resultado que quedará finalmente plasmado en la tabla de posiciones. Pero lamentablemente me temo que esto nace y muere en una simpática figura literaria.

El fútbol, como la sociedad que lo contiene y lo utiliza, no es tan romántico, claro y cristalino como allí se lo planteó. Los equipos no parten a la competencia en igualdad de condiciones. Hay clubes ricos y clubes pobres. Hay quienes pueden comprar jugadores de alta categoría y quienes no. Hay clubes que pueden comprar árbitros y árbitros que se dejan comprar. Hay tribunales de disciplina con vara para clubes con influencia y vara para clubes infortunados. Igual que en la sociedad misma. Mire usted...

He quedado realmente sorprendido que Damatta desconociera a polémicas figuras del fútbol brasileño como João Havelange y Ricardo Teixeira, las corruptelas en Italia y la mismísima Alemania, la existencia de las barras bravas, como se las conoce en Argentina, verdaderas patotas mafiosas que participan de un gran negocio con el aval, en numerosas ocasiones, de dirigentes deportivos, policías, jueces y políticos.

Alguna vez escuché decir que en los EE.UU. el fútbol no es un espectáculo masivo entre los WASP porque los jugadores fingen y mienten para alterar el resultado del juego. Otra linda metáfora que, entiendo, no califica para una sociedad que como, la norteamericana, tampoco desconoce de qué se trata la corrupción. A propósito, la empresa Skanska, tan de moda hoy por la Argentina, es sueca, no?

L.E.


Entrevista a Joseba Zulaika, autor de ‘Polvo de ETA‘

Joseba Zulaika es el autor de ‘Polvo de ETA‘, un repaso a la historia de la organización armada desde un punto de vista antropológico, filosófico y muy personal. Doctor en Antropología Cultural, este vasco nacido en Itziar hace 59 años es en la actualidad miembro del Center for Basque Studies de Reno donde reside. Su ensayo, recién publicado por editorial Alberdania concluye con el homenaje a Jokin Gorostidi en la plaza de Deba en presencia de sus cenizas levantadas por su compañera Itziar Aizpurua. Etxebarrieta tenía una cita con Gorostidi el día que murió.

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Darcy Ribeiro

‘Nada autoriza a suponer que la flexibilidad hasta ahora revelada por el hombre para adaptarse a las condiciones más diversas tenga límites. Cabe preguntarse, sin embargo, si el acondicionamiento cada vez más opresivo a ambientes culturales no puede poner en riesgo la propia supervivencia humana. Las amenazas que hoy pesan sobre la humanidad hacen temer que estemos alcanzando esos límites, arriesgando sobrepasar la línea fatal, si no fueren desarrolladas formas racionales de control de la vida social, económica y política que habiliten a los pueblos para el comando científico de todos los factores capaces de afectar su equilibrio emocional y su sobrevivencia sobre la tierra. También ese imperativo de racionalización de la vida social y de intervención en el mundo de los valores que motivan la conducta apunta hacia el socialismo como la más capaz de las formas de proveer los sistemas impersonales de control indispensables para hacer a los hombres más libres y más responsables en el mundo de la abundancia, estimulando su capacidad creadora y haciendo de la persona humana la norma y el fin del proceso de humanización‘ (Río de Janeiro, 1968)


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